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Columna de Romina Roman

¿Bajarán calificación a México?

Romina Román 14 de abril de 2026


Background

A pesar de que Fitch ratificó la calificación de BBB- con perspectiva estable para la deuda soberana de México, hay posibilidades de que Moody´s y S&P ajusten a la baja la valuación ante la creciente deuda del gobierno federal.

A pesar de que Fitch ratificó la calificación de BBB- con perspectiva estable para la deuda soberana de México, hay posibilidades de que Moody´s y S&P ajusten a la baja la valuación ante la creciente deuda del gobierno federal.

Hace unos meses, Moody´s informó que revisará la calificación crediticia de México en la primera mitad de este año. En la actualidad cuenta con una evaluación de Baa2 con perspectiva negativa, lo que significa que hay probabilidades de una disminución.

Los que más saben del tema aseguran que la agencia internacional podría dar una sorpresa en las próximas semanas, ya que considera que pese a la resiliencia que mantiene el país frente a choques externos, hay un deterioro fiscal que podría poner en riesgo su perfil crediticio.

En este momento, el panorama económico enfrenta diversos desafíos; déficit elevado que se traduce como mayor deuda y bajo crecimiento económico, así como la compleja situación de Pemex.

Una de las mayores preocupaciones de especialistas y calificadoras es que la deuda del gobierno aumentó a más de 50% del PIB en 2025, frente al 40% registrado en 2023, mientras que Pemex continúa registrando pérdidas operativas y flujo de caja libre negativo, lo que obligará a un apoyo financiero constante, por lo que la evaluación crediticia dependerá de una mayor claridad de la situación de Pemex.

Además, la inversión privada continúa rezagada ante la incertidumbre por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), lo que limita una recuperación más sólida, mientras que el nearshoring no logra traducirse en un aumento relevante de la inversión privada y las exportaciones siguen concentradas en bienes de bajo valor agregado.

Por su parte, Fitch afirmó que la perspectiva estable es un reflejo de que la economía evitará escenarios de deterioro severos en medio de las incertidumbres comerciales e internas, no obstante, se mantendrá un bajo dinamismo en el crecimiento. La agencia detalló que la calificación cuenta con “cierto” margen para soportar el aumento proyectado de la deuda soberana/PIB.

Los especialistas aseguran que el escenario no es fácil, ya que hay un aumento de la inflación subyacente que salió de las expectativas del Banco de México, es decir, no está alineada la meta gubernamental con las cifras reales, por lo que se requiere una corrección de la política monetaria.

No es casualidad que el conflicto en el Medio Oriente y su repercusión en los precios del petróleo desencadenó un alza en el costo de los energéticos, transporte, fertilizantes y cosechas, lo que causó una inercia inflacionaria; incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) instó a varios países a aumentar las tasas de interés.

Este escenario poco favorable se suma a la falta de inversión, pero para reactivarla se requiere una rápida revisión y en su caso negociación del TMEC, mientras que al interior del país hace falta generar mayor confianza en la reforma judicial y que se corrijan los temas que generan incertidumbre.

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